De Millos, nada más



Siempre me ha llamado la atención cómo, en torno al ser hincha de un equipo de fútbol, se tejen un sinnúmero de clichés completamente absurdos. No generalizo, por supuesto, pero al ver lo que ha ocurrido en las últimas horas, las reacciones de algunos hinchas me parecen muy (cómo decirlo sin que genere molestia...) curiosas.

El cuento va a que han saltado a la plaza pública de Twitter, rasgándose las vestiduras, algunos personajes indignadísimos porque Millonarios se va a entrenar en Casa Amarilla, una de las sedes deportivas de Boca Juniors, durante los días previos al juego frente a Independiente, por las segunda fecha de Copa Libertadores. Esta decisión se tomó por petición directa de Miguel Ángel Russo.

Pero la noticia cayó como aceite hirviendo en el corazón de muchos, para quienes este hecho resulta casi sacrílego. "¿Cómo así que Millos va a pisar la sede de Boca?. Se supone que su hermanito gemelo en Argentina es River". Esa es la "tesis" de los indignados, palabras más, palabras menos.

Y es que, por toda esa subcultura que se construye en torno al fútbol y a la devoción ciega por una camiseta, resulta que Millos es una especie de alter ego de River. Por eso es que se ven banderas y camisetas del equipo argentino en el Campín, en un Millonarios - Jaguares, por ejemplo. Y lo curioso es que hay gente que se lo toma demasiado en serio, incluso, lo llevan más allá. Para esos hinchas con complejo de inferioridad, Millonarios tiene sus equipos equivalentes en varios países: en España es el Real Madrid, en Inglaterra, el Chelsea, y así.

Cada quien puede vivir su pasión futbolera como le dé la gana. Pero, personalmente, nunca he podido entender el cómo ni el porqué de esas obligaciones morales con equipos extranjeros. ¿Quién dijo que por ser hincha de Millonarios me tiene que gustar River? ¿Cómo así que Millonarios no puede "pisar la sede de Boca"? ¿Que carajos hace una camiseta del Real Madrid en un partido de la liga colombiana?.

Y lo más curioso de todo es que ese hincha que llega al estadio con camiseta de River, bufanda del Real Madrid y bandera de Millonarios, canta a grito herido el popular "jamás, jamás he dejado de ser tuyo, lo digo con orgullo, de Millos nada más". Perdónenme, pero eso es hacer el ridículo.

Qué interesa si Russo quiere entrenar al equipo en la sede de Boca. Lo que importa es que se entrene bien, para poder jugarle un partido de jerarquía a Independiente y pelear uno o tres puntos. ¡Eso es lo que vale! Pero bueno, la pasión del fútbol es tan democrática e incluyente que cada quien puede amargarse, libremente, por lo que quiera.

Posdata: En buena hora, son cada vez las voces que piden un llamado para John Duque a la selección. Hasta ahora, Pekerman no ha mostrado seña alguna de considerarlo, pero el presente de Duque está muy por encima del de Abel Aguilar, por ejemplo, uno de los consentidos de José.

Sebastián Silva

@sebastiánsilvac



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