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Bogotá se pinta de azul para una nueva final



Con un Campín con más de 32.000 aficionados dispuestos a cantar, gritar y no parar de alentar, iniciaron los actos protocolarios donde el himno de Bogotá se escuchó en todo el sector de Galerías acompañado del sentimiento de jugadores de la cantera como Mackalister Silva, Andrés Llinás y Juanito Moreno.


Llegó la hora de la verdad y a las 17:15 y el pitazo inicial apareció para dar arranque a la última jornada de los cuadrangulares en Bogotá y Cali, con una primera buena jugada el embajador se acercó, pero sin mayor peligro y dejando la posesión en manos de Medellín quien estuvo manteniendo la posesión y generando presión para poder abrir el marcador.


Cerca del minuto 6, Elvis Perlaza lanzó un buen centro que no pudo finalizar Beckham David y que mantuvo la presión del equipo paisa, mientras el rival seguía intentando llegar al arco embajador, Millonarios esperaba transiciones para lograr daño y así empezar a respirar con más tranquilidad.


Cerca del minuto 11 tras un contraataque proveniente de un tiro de esquina, el jugador Hurtado Cabezas fue barrido por Daniel Giraldo, quien vió la tarjeta amarilla al detener un ataque prometedor. En jugadas siguientes tras una nueva falta, Mackalister también recibió una amarilla producto de un reclamo bastante fuerte al juez del encuentro.


En el tiempo de reposición, Elvis comete una falta cerca del área y recibe una amonestación, tan solo 2 minutos después Cetré enviaría un fuerte remate al ángulo izquierdo de la portería, el cual sería atajado con gran categoría por Juanito Moreno, el cual se encaminó como jugador del partido en los primeros 45 minutos. El partido terminó sin goles en el marcador y un empate a 1 en Cali, por el momento la afición embajadora empezaba a saborear la final pero con dudas de un partido que no era el mejor, pero que los resultados se daban a favor del local.


Durante el entretiempo, con algunos hinchas comiendo la famosa lechona del Campín y otros presentando un alto consumo de uñas al estar a la expectativa de una próxima clasificación, la noche empezó a caer mostrando un nuevo panorama con un marco espectacular para los fotógrafos y los medios de televisión.


En los camerinos se presentó una charla con bastante emotividad y con severidad para recurrir a la jerarquía del equipo por parte del DT Alberto Gamero, y con muchas ganas de ganar, Millonarios reinició su chip y salió al campo dispuesto a ganar los 3 puntos. El embajador saltó de nuevo al campo y dos sustituciones se presentaron, Jader Valencia y Stiven Vega ingresaron por Beckham Castro y Daniel Giraldo quienes no tuvieron un buen primer tiempo.


Con gran ánimo Millonarios salió al ataque y tan solo 3 minutos después, Jader consiguió una milagrosa falta que sería castigada con amonestación para el equipo paisa, mientras que Daniel Cataño empezaba a preparar una jugada de laboratorio que no saldría a la luz debido a un grito en el último segundo de Gamero quien dio la indicación de enviarla al punto penal.


Desde el área de Medellín, acechaba Andrés Llinás, quien llegaba de una lesión que lo alejó los últimos partidos y no mostraba su mejor juego en lo corrido del partido. Cuando el destino está escrito no hay quien lo cambie y este era el momento de mostrar el proceso de más de 3 años en Millonarios, con un gran centro de Cataño, Llinás se levantó de manera descomunal para enviar un disparo de cabeza al portero Marmolejo, quien posteriormente dejó un rebote frente al Kaiser de Millonarios, quien con hambre de victoria no falló y puso en delantera al embajador mientras la hinchada se dejaba la voz gritando ese gol que daba seguridad y confianza para lograr una nueva final de liga en Bogotá.


A partir del minuto 54, Millonarios decidió volver a la estrategia de esperar al rival y contraatacar para cuidar el resultado, así mantener un buen estado físico de los jugadores. Con grandes intervenciones de Vega, Llinás y Juanito Moreno la defensa fue efectiva, mientras que Mackalister empezaba a manejar los hilos del partido y con una serie de toques previos logró un pase de lujo para que Cataño desvistiera la defensa de Medellín y con una gran definición de zurda subir el segundo gol del embajador y liquidar el grupo logrando la tarea que fue esquiva en Boyacá.


Los siguientes minutos se evidencio gran seguridad en el equipo embajador quien al minuto 69 intentaría nuevamente un remate a gol, el cual fue evitado exitosamente por el portero Marmolejo.


El final se acercaba y era el momento de una nueva tanda de cambios en Millonarios, Mackalister y Leo Castro fueron sustituidos por Pereira y Uribe. Los aplausos invadieron el estadio, pues el agradecimiento con un gran referente de Millonarios como Mackalister Silva nunca se hace esperar y los aplausos de jugador a la afición tampoco, definitivamente una gran foto para los espectadores y fotógrafos de la gramilla del Campín.


Por su parte, Medellín a pesar de estar eliminado nunca bajó los brazos y con todo su arsenal intentó al menos lograr el descuento, esta jugada llegó al minuto 85 tras una evidente mano de Jorge Arias en el área que fue revisada posteriormente en el VAR. Pudo ser una noche redonda para el embajador, pero, aunque Moreno adivinó hacia donde se cobraría el penal, el jugador Batalla no falló y logró el descuento para el equipo paisa, de esta manera logró su recompensa por el partido que realizó en la capital.


Solo faltaba el pitazo final y el minuto 90+5 llegó inundado con gritos de desahogo y festejos, los aficionados lloraron, se abrazaron y algunos apenas asimilaban que Millonarios volvía a una nueva final de liga desde aquella fatídica tarde contra Tolima en el Campín.


La postal que nos deja la tarde del 17 de junio de 2023 es la de Juanito Moreno, el canterano proveniente de Apartadó, que con grandes sacrificios llegó a la capital para ganarse el puesto en Millonarios y a pesar de no tener un semestre de ensueño logró ser el jugador del partido y alcanzar el tan anhelado pase a la final, ese pase que ilusiona a miles de hinchas alrededor del mundo con una nueva estrella y los cuales se reflejan en las lágrimas de alegría y desahogo de un gran portero llamado Juan Moreno.


La noche terminó y las familias salieron felices del estadio Nemesio Camacho El Campín. Ayer la capital durmió tranquila, soñando con un nuevo título azul.

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