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El renacer azul en El Campín: Este es el camino, Millonarios


El 'Coloso de la 57' volvió a ser ese templo inexpugnable donde el balón rueda con orgullo, la hinchada canta hasta quedarse ronca y el equipo de la capital se presenta como lo que es: un equipo decidido a pelearlo todo.


Millonarios ratificó en la noche del 4 de agosto que la lección de la primera jornada quedó enterrada en el pasado, y con una victoria contundente de 2-0 sobre Deportivo Pasto, suma seis de nueve puntos posibles en el arranque de la Liga BetPlay 2026-II, confirmando que el rumbo trazado por Fabián Bustos viene mejorando.


La superioridad del conjunto embajador fue evidente desde el pitazo inicial. Con una presión alta que asfixió al rival en su propio campo, los azules salieron a comerse el césped de El Campín. El juego por las bandas, liderado con desparpajo y velocidad por Francisco Chaverra, se convirtió en la vía de escape constante para un Millonarios que no le dio tregua al equipo nariñense. Y cuando Pasto intentó respirar, se encontró con un Ederson Cabezas inspirado bajo los tres palos, quien con paradas meritorias en los primeros compases evitó que el encuentro se pusiera cuesta arriba para los locales.


La recompensa llegó y explotó El Campín. Tras una jugada bien ingeniada, Andrés Llinás se elevó entre los centrales visitantes con el coraje de un capitán y conectó un cabezazo imparable que rompió el cero en el marcador. El grito de gol fue una locura: 1-0, justicia futbolística para un equipo que lo había merecido desde el pitazo inicial.


Pero el drama no terminaba ahí. En una acción de contragolpe, Rodrigo Contreras fue derribado dentro del área tras una falta de Cabezas, y el árbitro no dudó: penal para Millonarios.


Sin embargo, la historia guardaba un giro cruel. Leonardo Castro tomó el balón, cargó con la responsabilidad... y el portero nariñense, el mismo arquero que había cometido la infracción, se convirtió en el héroe de la noche al lanzarse con felino instinto y atajar el cobro. Una reivindicación monumental que mantuvo la esperanza del Pasto con vida.


Antes del descanso, el equipo visitante reaccionó con ciertas acciones: Enrique Serje y Santiago Córdoba tuvieron opciones clarísimas para empatar el partido, disparos en donde apareció Javier Burrai. El guardameta de Millonarios respondió con una seguridad aplastante, cerrando la puerta con manos seguras y jerarquía para preservar la ventaja antes de que los equipos se fueran a los camerinos.


El complemento arrancó con un Deportivo Pasto irreconocible. Más agresivo, adelantando líneas con desesperación y llevando el juego al campo local, el equipo nariñense salió a buscar el empate con uñas y dientes. Por momentos, los azules sufrieron, retrocedieron y el Campín empezó a sentir esa tensión familiar de los partidos que se complican.


Pero el fútbol, ese deporte que es cruel y a la vez hermoso, castiga a quien no define... y premia a quien espera con inteligencia. Cuando mejor jugaba la visita, cuando más presionaba y más cerca estaba del empate, Millonarios golpeó en el momento exacto.


Un error infantil en la salida de los 'volcánicos' hizo que el balón le quedara a Rodrigo Contreras, quien con una furia contenida recuperó la posesión y se lanzó en conducción hacia el área. Con la visión de un enganche de época, asistió con precisión quirúrgica a Leonardo Castro, quien esta vez no perdonó: una definición de crack, por encima del ya batido Ederson Cabezas, para sentenciar el encuentro.


A partir de ese instante, el partido cambió de dueño. El segundo gol fue el puñal que desangró las esperanzas del Pasto. Millonarios, con la tranquilidad que otorga una ventaja cómoda, administró el resultado con la madurez de un equipo que sabe lo que quiere.


Bustos ordenó reducir riesgos, sus jugadores movieron el balón con paciencia y controlaron los minutos finales sin sobresaltos. Deportivo Pasto, por su parte, perdió toda la profundidad que había mostrado en el arranque del segundo tiempo y jamás volvió a inquietar el arco custodiado por Burrai.


Cuando el árbitro pitó el final, El Campín se puso de pie. No solo por los tres puntos, no solo por el 2-0. Aplaudió porque vio a su equipo volver a brillar, jugar con identidad, con coraje y con la convicción de que esta temporada puede ser diferente.


El próximo reto del conjunto embajador será en condición de visita ante Independiente Medellín, líder parcial del torneo, el próximo lunes a las 6:00 p. m. en el Estadio Atanasio Girardot.

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