En los ojos del hincha: Rabia y melancolía azul



Hablar del partido de anoche se puede resumir en un corto párrafo, buen partido de Millos del minuto 1 hasta el 88, gol comenzado, dominio total, manejo de tiempo y espacio, llegadas al área rival, opciones de gol y el error que nos representa que todo lo bueno pase a un segundo plano.


Hoy quiero referirme a esos sentimientos que tenemos gran parte de la hinchada, como son rabia y melancolía.


Rabia porque nos damos cuenta que somos terceros en el grupo cuando podíamos estar con 12 puntos prácticamente clasificados y solo tenemos 5 y estamos sufriendo.


Tres partidos en que teníamos 9 puntos y solo se obtuvieron 2; puntos perdidos por errores propios y se puede decir infantiles, y nosotros como fieles hinchas azules excusamos y perdonamos para no crearle un mal ambiente al equipo.


Pero tenemos que hacer una catarsis rápida, como para liberar parte de esa frustración, no más meter un gol y dar tránsito al balón, no más darle la confianza al rival por errores propios, no más los últimos minutos de angustia y no de gozo y no más salir del Campín callados o apagar la TV tratando de buscar excusas y pensando como los amigos hinchas de otros equipos nos van a gozar el día siguiente.


Queremos un equipo apabullante, un equipo que cuando lleguemos al estadio hablemos de por cuánto vamos a ganar y no si va a ganar o no.


Tengo rabia, si, pero melancolía también, porque en unos buenos partidos no nos ganan los puntos, sino que nosotros los perdemos.

Ese sentimiento que no nos permite encontrar una explicación justa, ese sentimiento que nos tiene con la calculadora en una mano y el rosario en la otra esperando ganar el próximo partido y que se nos de un marcador favorable en el otro juego y así llegar a la última fecha con la ilusión de poder clasificar a la final.


Pero ya esta, que la rabia y la melancolía no nos nuble nuestra razón para ver el buen trabajo y proceso de Gamero y reconocer la labor y desempeño de jugadores como Llinás, Vega, Macka, Daniel Ruiz y los goles de Uribe.


Las apariciones de Gómez y Valencia el trabajo de Giraldo, Román y Vargas, el ascenso de Bertel en las últimas fechas y algunos momentos de Rodríguez y Esteban Ruiz.


Por eso con la fe intacta y la esperanza a flor de piel que es lo que nos sobra a ésta hinchada y así se vea complicado y difícil pero no imposible igual como estaba en el 2012, estaremos el domingo apoyando, bancando, con la fe intacta, sabiendo que la estrella se construye partido a partido, vamos paso a paso, apoyemos y luego exigimos, respaldo total a nuestros guerreros y como siempre decimos se vale soñar.


Manuel Peñuela