Andrey Estupiñán le devolvió la ilusión a Millonarios en el clásico
- Lorena Buitrago
- hace 2 horas
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Hay derrotas que dejan poco para rescatar y hay otras en las que, incluso perdiendo, aparece algo que merece ser mirado con atención. Para Millonarios, el clásico ante Santa Fe terminó en derrota 3-2, pero entre la frustración de una noche que se le fue de las manos apareció un nombre que pide protagonismo: Andrey Estupiñán.
El delantero entró al minuto 57 y su presencia se sintió casi de inmediato. Millonarios necesitaba algo distinto; movimiento, atrevimiento, alguien dispuesto a incomodar a una defensa que hasta ese momento no estaba sufriendo demasiado.
Estupiñán entró a hacer justamente eso: se movió, pidió la pelota, buscó el arco y le dio otra velocidad a un ataque que venía siendo demasiado predecible.
No necesitó demasiado tiempo para dejar su huella. Al minuto 73 llegó el gol. Estupiñán encontró el espacio y convirtió el 3-2, un tanto que volvió a meter a Millonarios en un partido que parecía prácticamente sentenciado. De repente, el equipo azul volvió a creer. El clásico cambió de ritmo y Santa Fe tuvo que resistir los últimos minutos ante un rival que, ahora sí, encontraba razones para atacar.
Y ahí está quizás lo más interesante de la actuación del 11: su gol fue importante, pero su impacto fue más grande que el gol. Porque Estupiñán no solamente apareció para finalizar una jugada, fue una alternativa ofensiva durante el tiempo que estuvo en cancha. Intentó, insistió y obligó a que Millonarios jugara con una energía diferente.
Por supuesto, sería exagerado decir que un solo jugador explica la reacción de todo un equipo, pero también sería injusto reducir su actuación a un simple gol en una derrota.
El problema fue que la reacción llegó demasiado tarde. Cuando el delantero apareció, Santa Fe ya había construido una ventaja que obligaba al Embajador a jugar contra el reloj. Millonarios tuvo el impulso, pero no encontró el último golpe para rescatar el empate.
El clásico se perdió. El resultado no cambia. Pero después de una noche en la que muchas cosas no funcionaron para el equipo de azul, Estupiñán consiguió algo que no siempre se obtiene en una derrota: dejar la puerta abierta a una discusión.
¿Y si el 11 merece más minutos? Porque si algo mostró en El Campín es que cuando tuvo la oportunidad de entrar, no se escondió. Fue hacia adelante, buscó el partido y terminó marcando.




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