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Carlos Darwin Quintero, el salvador inesperado


En un partido donde hubo escasez de figuras, Carlos Darwin Quintero apareció cuando nadie más lo hacía. En una noche floja de Millonarios, sin ideas claras y con muchas dudas en su juego, el “científico” fue el encargado de romper el partido con un gol en la recta final que significó un respiro para el Embajador. 


El equipo de Fabián Bustos se notó ansioso y errático ante un Boston River ordenado y replegado. Le costó generar, se vio predecible y por momentos sin respuesta en el último tercio. Sin embargo, cuando el empate parecía sentenciado, Darwin tomó el balón y con un remate de media distancia al minuto 84, destrabó un partido que parecía sentenciado al empate.


De resistido a decisivo


No es un detalle menor. Carlos Darwin Quintero llegaba siendo uno de los jugadores más cuestionados por la hinchada, con actuaciones irregulares y sin lograr marcar diferencia. Pero el fútbol tiene estas cosas: en una noche donde casi nadie respondió, fue él quien cambió la historia.


Su ingreso desde el banco le dio algo distinto a un equipo apagado. Más movilidad, algo de rebeldía y, sobre todo, la capacidad de resolver cuando el partido lo pedía. No fue una actuación perfecta, pero sí determinante. Y eso, en este tipo de torneos, pesa más que cualquier otra cosa.


También cabe destacar la labor de Radamel Falcao, que desde su ingreso le cambió la cara al ataque. Sin anotar, fue el que más inquietó, el que empujó al equipo hacia adelante y el que generó las pocas sensaciones reales de peligro. 


Millonarios ganó y sumó sus primeros tres puntos en la Copa Sudamericana, pero más allá del resultado, las dudas siguen intactas. Esta vez alcanzó con un destello individual. La pregunta ahora es: ¿alcanzará solo con chispazos para competir en un torneo internacional que no perdona?


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