De la ilusión al caos: El colapso defensivo que sentenció a Millonarios en El Campín
- Mateo Organista Márquez

- hace 12 horas
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La noche de este 2 de septiembre de 2026 quedará grabada como una de las heridas más dolorosas del semestre. En el coloso de la 57, bajo el frío y la presión de un Nemesio Camacho El Campín que rugía teñido de azul y rojo, Millonarios cayó 3-2 ante Santa Fe en este adelanto de la fecha 16 de la Liga BetPlay 2026-II. Millonarios salió decidido a imponer condiciones. Sin Fabián Bustos en el banquillo, los jugadores albiazules entendieron que necesitaban ganar para mantenerse en la parte alta de la tabla y asumieron el partido con presión, intensidad y vocación ofensiva.
La recompensa llegó muy temprano. A los seis minutos, Leonardo Castro encontró a Daniel Ruiz dentro del área. El volante apareció completamente habilitado y definió con un potente zurdazo para vencer al arquero cardenal y poner el 1-0 parcial.
Santa Fe necesitó tiempo para reaccionar, pero poco a poco logró equilibrar el clásico. El mediocampo embajador empezó a perder los duelos y la zaga mostró fisuras que el rival olfateó para empezar a acercarse poco a poco al arco defendido por el guardameta Burrai.
Cuando parecía que Millonarios se marcharía al descanso con ventaja, apareció el golpe letal: al 45'+2, Jhojan Torres aprovechó un error defensivo Sebastián Valencia, ingresó al área y definió para establecer el 1-1. Un mazazo psicológico imperdonable justo antes de ir a los vestuarios.
El segundo tiempo cambió la historia. Santa Fe salió con otra actitud y rápidamente encontró la remontada ante la pasividad alarmante de nuestro bloque posterior. A los 50 minutos, Franco Fagúndez buscó a Helibelton Palacios, recibió la devolución del lateral y definió para poner el 2-1. La defensa albiazul fue un fantasma estático.
Millonarios quedó profundamente golpeado y el rival aprovechó el momento de zozobra. Al 71’, Emerson Rivaldo Rodríguez sacó un remate espectacular para marcar el 3-1, sentenciando una vergüenza táctica colectiva por parte del azul capitalino.
Sin embargo, el orgullo sacó la casta por unos instantes. Apenas dos minutos después, Andrey Estupiñán descontó para Millonarios y puso el 3-2, devolviéndole vida al equipo visitante y preparando un cierre de puro infarto y tensión en El Campín.
El desenlace del partido fue dramático y frustrante. Empujado más por el orgullo y la obligación que por la claridad futbolística, el equipo se volcó al ataque en los últimos quince minutos buscando un empate agónico. Se recurrió a variantes desesperadas, entre ellas el ingreso de Carlos Darwin Quintero por Chaverra. Precisamente, el experimentado volante tuvo una importante acción en sus botines pero la desperdició, reflejando la falta de puntería que nos condena.
Los centros llovidos al área rival murieron en las manos del arquero o en los despejes de una defensa cardenal que se resguardó bien y consumió los minutos finales con un jugador menos tras la expulsión de Helibelton Palacios. Ni con superioridad numérica tuvimos la inteligencia para vulnerar el bloque rival.
No hay excusas que valgan. Duele mirar la forma en la que jugamos y es alarmante la desconexión entre líneas, las fallas defensivas grotescas y el bajón de rendimiento de figuras clave que anoche les quedó grande la camiseta.
Se espera con urgencia la confirmación del nuevo DT en propiedad que le ponga seriedad a este barco, porque hay demasiadas cosas por corregir de inmediato si realmente queremos pelear el título de la Liga BetPlay. El margen de error se agotó y el domingo tenemos la siguiente prueba visitando al Deportivo Pereira en el Estadio Palmaseca. ¡Despierten, muchachos, esto es Millonarios!




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