El equipo femenino está en semifinales, y el masculino busca calmar la turbulencia que él mismo armó

Millonarios vive una marcada dualidad en sus planteles. Por un lado, nos tiene muy contentos e ilusionados el rendimiento de las chicas en la Liga Femenina. El día de ayer vencieron a Nacional 2-1 en El Campín, han sabido sobreponerse a los momentos difíciles, sacando la casta y la jerarquía que por historia tiene esta camiseta.
Cuando las papas queman, ellas están ahí, poniéndole el pecho a la brisa y sacando adelante los resultados, tal como lo demostraron en Palmira y en los dos últimos partidos en Bogotá. Ayer una pequeña parte de la tribuna occidental fue habilitada para que la gente las fuera a apoyar. Siento que esa cercanía les da mucha más confianza, para sentir el amor y el cariño de la hinchada de cara a lo que se viene.
Las Embajadoras ya se encuentran clasificadas a semifinales. Esperamos que sigan manteniendo el gran rendimiento mostrado a lo largo del semestre y, ojalá, puedan lograr la tan anhelada primera estrella.
Desde este espacio quiero enviarle un saludo cordial y una felicitación a Lina Gómez por su partido número 100 con la camiseta de Millonarios. Sin lugar a dudas, ha sido una referente en el equipo femenino desde su fundación hasta el día de hoy. Con Lina tuve la fortuna de jugar en las categorías infantiles, así que esta felicitación lleva un tono extra de alegría.
Por otro lado, el equipo masculino vive una realidad totalmente opuesta. Entre la sorpresa y el poco entendimiento Millonarios atraviesa una turbulencia interna. A Fabian Bustos se le pudo criticar mucho, e incluso desde este espacio siempre cuestionamos su línea de cinco, sobre todo en El Campín, porque hacía ver al equipo reservado y sin ambición de salir a buscar los partidos, pero también es cierto que sacarlo no era la forma, ni el momento, mucho menos en la antesala de un clásico capitalino. Lo único que se logró fue generar discordia interna y debilitar la poca o mucha fortaleza que tenía el grupo en ese instante.
El último clásico capitalino y el partido contra Pereira en los que se pudieron haber sumado fácilmente 4 de 6 puntos, o incluso los 6 completos, volvieron a sembrar dudas respecto a la tabla de posiciones y a las aspiraciones reales para este semestre.
El bienestar de Millonarios siempre prevalecerá independientemente de quien esté o no esté, por ello desde esta columna quiero darle la bienvenida a casa nuevamente al profe Gamero al banquillo azul, y no podemos dejar pasar la bienvenida al gran Mayer Andrés Candelo, quien será su asistente técnico, un referente de la hinchada que conoce muy bien el peso de esta camiseta.
Esperamos que de la mano de ellos dos Millonarios encuentre un fútbol que transmita tranquilidad y una identidad de juego que devuelva la seguridad. La tarea para Alberto Gamero ahora es doble. Como bien lo dijo en su rueda de prensa, conoce la casa y sabe la exigencia de esta institución; por lo tanto, no debe conformarse con el "casi llegamos a la final" o el "casi ganamos un campeonato". La exigencia debe ser constante: salir a campeonar en el fútbol colombiano.
Millonarios enfrenta ahora su clásico añejo en el estadio El Campín con su gente, lo cual, en lo personal, me parece un marco fantástico para enderezar el rumbo y devolver la calma al entorno.
El Deportivo Cali suele ser un rival complejo en el historial directo del fútbol profesional colombiano, al ser el único equipo que aventaja a Millonarios en victorias. Tan solo cuatro partidos de diferencia separan a Millonarios de empatar al conjunto azucarero en el historial. Por eso, es un compromiso en el que se debe salir a ganar con toda la seriedad que implica.
Felicitaciones a Las Embajadoras, esperamos que llegue ese tan anhelado primer título. Y a los Embajadores, los mejores éxitos en este nuevo ciclo, vamos todos juntos que esta tarde tenemos que ganar.




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