El problema de Millonarios no fueron los penales, fue llegar a ellos

Hay una frase que suele aparecer después de este tipo de eliminaciones: “los penales son una lotería”. Y sí, una tanda puede tener mucho de azar. Un remate puede pegar en el palo, un arquero puede adivinar un cobro y un futbolista puede fallar bajo presión, pero utilizar los penales para explicar la eliminación de Millonarios ante Barranquilla FC sería quedarse en los créditos de una película que empezó mucho antes.
Millonarios no perdió porque un mal cobro desde los once metros, Millonarios fracasó porque permitió que un equipo de la B llegara con vida al momento de los penales. Ese es el verdadero problema.
Un club considerado grande, que tiene una de las camisetas con mayor peso en el fútbol colombiano y que está obligado por su historia a competir por títulos, no puede jugarse una clasificación ante un equipo de segunda división como si estuviera disputando una final de igual a igual.
Barranquilla FC tenía todo el derecho de competir y lo hizo. Su mérito debe reconocerse. El equipo que está en la B no tiene la culpa de que Millonarios sea el grande de la historia. Si encontró la manera de llevar el partido hasta los penales, hizo su trabajo.
Y aquí es donde la discusión deja de ser sobre una tanda de penales y pasa a ser sobre la jerarquía, porque esta no consiste únicamente en tener mejores nombres, más presupuesto o una historia más grande. La jerarquía se demuestra precisamente en estos partidos; cuando el favorito tiene que imponerse, cuando el rival está varios escalones por debajo y cuando no hay margen para que la diferencia desaparezca durante 90 minutos.
Millonarios tenía que ganar, no tenía que llegar a los penales, ni tenía que sufrir hasta el último minuto y, menos, tenía que esperar que la suerte decidiera. Tenía que demostrar en la cancha por qué es Millonarios y por qué Barranquilla juega en una categoría inferior.
Volviendo al inicio; los penales pueden ser azar, sí, lo que no es azar es jugar 90 minutos y terminar necesitando cinco cobros para eliminar a un equipo de la B. Ahí no hay lotería que valga.
También sería demasiado fácil buscar refugio en las circunstancias del partido. Que si el penal, que si el arbitraje, que si el rival se cerró, que si la definición desde los once metros. Todo eso puede formar parte del análisis, pero ninguna de esas explicaciones cambia lo esencia; Millonarios tuvo el partido en sus manos y no fue capaz de resolverlo.
Un grande puede perder, claro que puede, el fútbol muchas veces no respeta historia ni escudos. Pero hay maneras de perder que generan aprendizaje y hay otras que generan vergüenza. Esta pertenece a la segunda categoría.
Alberto Gamero y sus jugadores tendrán que responder por eso. Si la explicación después de una eliminación contra un equipo de la B es que “se perdió en los penales”, se estará mirando el problema por el lado equivocado.
Los penales eliminaron a Millonarios, pero Millonarios fue quien permitió que los penales fueran necesarios. Y esa es la parte que no debería olvidarse.




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