
Goleada y… cada vez falta menos
Millonarios necesitaba ganar, gustar y golear. No solo por ratificarse dentro del grupo de los ocho y afianzar la confianza en el segundo ciclo de Alberto Gamero, sino para llegar de la mejor manera a enfrentar a Nacional en el Atanasio. Este, evidentemente, no es un partido cualquiera.
Esta opinión no estará centrada ni en lo futbolístico ni en lo táctica. Hablará sobre la confianza que necesita un equipo para enfrentar a un rival al que siempre se le debe ganar y en el escenario más hostil para Millonarios en todo el país: Medellín.
Por eso los goles de Andrey Estupiñán fueron un descanso para el hincha de Millonarios. Seguramente muchos pensaban “nuestro delantero contra Nacional no puede ser el jugador que erró tres ocasiones claras contra Chicó”. Bueno, su doblete devuelve un poco de calma en la previa.
Por eso mismo el partidazo de Daniel Ruiz fue una cura al alma, al igual que los niveles individuales de Javier Burrai, Francisco Chaverra y Sergio Mosquera, entre otros.
Al frente estará el Nacional de James Rodríguez -que ya demostró en Villavicencio que tiene innumerables falencias y está lejos de ser el equipo invencible que muchos plantean-.
Como siempre en el Atanasio contra Nacional, cada pelota se debe disputar con lo máximo (y un poco más) que cada jugador pueda dar. Sabiendo y reconociendo que están en una institución inmensa como Millonarios y, además, siendo conscientes que este partido no se puede perder de ninguna manera.





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