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La mala costumbre de enredarnos solos

Millonarios tiene una extraña fijación con lo difícil. Por alguna razón que aún no termino de entender, el equipo mantiene la mala costumbre de complicarse en escenarios donde nadie lo prevé. De vez en cuando, en el momento menos imaginado y ante lo más obvio, el equipo parece dispararse en el propio pie.


En un partido enredado, marcado por un arbitraje típicamente colombiano que interrumpe el flujo del juego, Millonarios empató 2-2 ante Fortaleza. Como dato no menor, este duelo ha aportado mucha más dignidad de “clásico bogotano” los últimos años que el mismo enfrentamiento ante Santa Fe, basta revisar el historial reciente para notar que los partidos contra ellos siempre son caldeados, complicados y álgidos. En esta ocasión, presumo que el exceso de confianza le pasó una factura costosa al conjunto dirigido por el profe Bustos.


Fortaleza desnudó falencias que no son nuevas, sino que vienen arrastrándose desde el inicio del semestre. A veces, el buen volumen de juego ofensivo las maquilla, pero están ahí, problemas en el juego aéreo defensivo, falta de comunicación, balones a la espalda de los centrales y una evidente inseguridad de Novoa al salir a cortar centros. Todo esto hace que el equipo luzca frágil en defensa.


En muchos tramos del encuentro, Millonarios se vio sin ideas, ni proposición. Hubo actuaciones individuales destacadas, como la del lateral Valencia, quien marcó un golazo en la primera parte; sin embargo, el resultado final es un fuerte jalón de orejas. Debido a que el arranque de la liga no fue el ideal, el equipo no tiene tiempo para el relajo, ni margen de error. No se puede flaquear en los partidos restantes, pues cualquier descuido costará la clasificación.


Esto no es un llamado al derrotismo, sino un aviso de cuidado. De aquí en adelante, cada minuto es una final. No hay espacio para el error, perder puntos en la posición en la que nos encontrábamos ha encendido las alarmas. De haber ganado, estaríamos en una zona cómoda de la tabla, a solo dos victorias de asegurar el cupo.


Dicen que el "número mágico" para clasificar será 29; en lo personal, considero que bastarán 28. Pero ya no se puede llorar sobre la leche derramada. Mañana, Millonarios debe demostrar una vez más de qué está hecho en una cancha que se le complica históricamente, Montería.


Aunque los resultados recientes allí no han sido los mejores, esperamos que el equipo como nos tiene acostumbrados dé un golpe de autoridad como visitante. Es un triunfo necesario para tomar aire antes del debut en la Copa Sudamericana. Ganar en La Perla del Sinú nos daría el alivio mental necesario antes de enfocarnos en el plano internacional.


En este espacio siempre leerán que nuestra obligación como hinchas es acompañar. Aquí no cabe el pesimismo; todos debemos remar hacia el mismo lado.


Estoy seguro de que así lo hará sentir la gente. Mañana en Montería, el equipo estará respaldado por su fiel hinchada, mientras los primeros viajeros ya emprenden su camino hacia el sur del continente para el partido del martes en Chile.


Como nota final, cabe resaltar el hermoso homenaje a Santiago Castrillón, más de 29,000 personas un lunes por la noche, con jornada laboral al día siguiente y en plena Semana Santa, coparon el campin en una muestra más de amor. Eso habla de grandeza y de una hinchada de élite.


A los que viajan a Montería y a Chile, buen camino. Traigan buenos resultados. ¡Vamos, Millonarios! No hay tiempo para errores, siguiendo a los Millos yo llegaré lejos, tan lejos como se pueda llegar.


Miguel Ángel Niño (en X @Miguel_1612N)

Para Azul Total

 
 
 
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