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Mirando a Goliat a los ojos



Millonarios le jugó de igual a igual al todopoderoso Atlético Mineiro. El equipo de Gamero no cayó en la tentación de traicionar su estilo y el empate a un gol lo deja vivo. ¿Repetirá el planteamiento en Belo Horizonte?


Se habló muchísimo en la previa: que Mineiro daba miedo, que le iba a ganar a Millonarios caminando, que el tema de la altura estaba mandado a recoger, que los equipos colombianos se achican ante los brasileños... Que Hulk, que Paulinho, que Vargas, que Coudet... Muchos decían que íbamos a presenciar una masacre futbolística en El Campín y la realidad fue otra: Millos se le plantó cara a cara a Mineiro.


Tampoco se trata de decir mentiras: Atlético Mineiro fue superior e inclusive, por las opciones que tuvo, mereció ganar. Sin embargo, eso no quita el planteamiento valiente que hizo el azul en Bogotá. Vale la pena recordar que esto es la Copa Libertadores, que el rival tiene una nómina que cuesta 6 veces más y que tiene, muchas, muchísimas más herramientas que nosotros.


En ese contexto, lo fácil hubiese sido replegarse, esperar, aguantar... Pero cualquiera que haya visto a Millonarios sabe que no puede hacerlo y además, contra un equipo de la envergadura de Atlético Mineiro, defenderse tan cerca al arco propio es prácticamente asegurarse una derrota. Por eso hay que valorar el planteamiento general del equipo: con defensa adelantada, tratando de explotar las bandas y de asociarse para buscar el gol. Mejor dicho, lo que todos estamos acostumbrados a ver cada fin de semana en la liga local.


Cuando Silva nos puso en ventaja no estábamos haciendo un partido brillante, pero Mineiro tampoco. Por momentos advertía de su calidad y facilidad para tratar la pelota y de hecho Hulk ya había protagonizado una jugada muy parecida a la del empate pero con una mala definición. Más allá de esa jugada y una atajada de Montero, el equipo de Coudet no fue de ninguna manera más que el de Gamero en la primera parte.


El segundo tiempo fue otra historia. En Mineiro se juntaron los "jugones" y el equipo de Belo Horizonte dominó a placer el encuentro. La causa, muchos podrían decir, es el planteamiento inicial de Gamero. Pero la realidad es que la gran mayoría de jugadas de peligro de los brasileños fueron consecuencia de errores individuales de Millonarios. No fue un buen segundo tiempo para la defensa ni los volantes y los constantes errores en la entrega terminaron saliendo caros.


Este equipo tiene una característica que es defecto y virtud a la vez: solo sabe jugar de una manera. Inclusive cuando juega mal (como contra la Católica en Ecuador) lo hace con la intención de plantarse de igual a igual. Por eso, no es una sorpresa que anoche Millonarios haya mirado al gigante Goliat de Belo Horizonte a los ojos. Ahora, a ir por la épica.


CortitaYAlPie: Yo pondría la nómina titular ante Nacional el sábado en Medellín. Este equipo necesita más ritmo.


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