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No hay ropa para la fiesta



A pesar del buen primer tiempo que hizo Millos en el Mineirão y el notable esfuerzo en la totalidad de la serie, la realidad es dura: nuestro equipo no tiene herramientas para competir en la Copa Libertadores y deberá enfocarse en la Copa Sudamericana, un torneo más a la medida de su nivel y en el que está obligado a llegar lejos.


Es difícil no ser repetitivo. Es difícil escribir algo nuevo, encontrar un detalle desconocido que explique por qué nos volvimos a quedar por fuera de la fase de grupos de la Copa Libertadores. Se vuelve desgastante hacer el listado de siempre: hay que convertir las pocas opciones que tengamos, hay que sostener el planteamiento inicial, hay que tener fortaleza mental, hay que pasarle la pelota a los de azul, hay que ganar campeonatos para estar en la fase de grupos...


Ya todo eso lo sabemos, llevamos años viéndolo y repitiéndolo pero el resultado no cambia. Atlético Mineiro es un equipazo y perfectamente puede ganar la Copa Libertadores, eso es claro. Pero la desazón del partido de anoche viene por el impecable primer tiempo que hizo Millonarios. Parecía insólito que jugando muy cerca al arco de Montero, con Vanegas reemplazando a Llinás y Arias en la posición de Bertel, el equipo lograra taparle todos los caminos a Mineiro. El público se empezó a desesperar, los jugadores a errar pases fáciles y Coudet murmuraba con sus asistentes: "¿Por dónde les entramos?". Inclusive, hubo dos opciones muy claras de gol que tuvieron Castro y Pereira para dar un golpe histórico.


No era una locura aguantar hasta los penales, no era disparatado pensar en sostener ese planteamiento que estaba saliendo de maravilla. ¿Por qué cambiar del cielo al infierno en 15 minutos? Solo Gamero sabe. El segundo tiempo fue la pesadilla que muchos temimos: Miniero pavoneándose por su campo, tocando a placer, levantando la pelota, pinchándola, goleándonos, recordándonos lo inferiores que somos...


No hay mucho más por decir: el esfuerzo de Millonarios se valora, pero en su justa medida. Para pasar a la historia hay que matar gigantes y Millos otra vez falló en el intento. Si se trataba de no venir con la bolsa llena de goles, el equipo encajó tres, si se trataba de no vivir humillaciones, Hulk metió un gol de tijera.


Al final, Carabobo, equipo venezolano, también perdió 3-1 en el Mineirão. Millos no tiene ropa para esta fiesta y si quiere empezar a pensar en tenerla debe ganar estrellas, la única manera de jugar la fase de grupos directamente. Basta ya de echarle la culpa a la "mala suerte" en los sorteos.


CortitaYAlPie: Viene la Copa Sudamericana. En la fase de grupos solo avanza UN equipo. TIENE que ser Millonarios.

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