Triunfo con pragmatismo: entre el alivio y la autocrítica
- Mateo Organista Márquez

- hace 2 horas
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El triunfo del miércoles frente a Boston River por la Copa Sudamericana nos deja una sensación de alivio, pero exige ser analizado con cabeza fría. Si bien es imperativo darle valor a la obtención de tres puntos en el siempre complejo escenario internacional, no podemos perder el sentido crítico: el conjunto uruguayo se presentó con una nómina mixta.
Echar las campanas al vuelo tras superar a un rival que no utilizó sus mejores armas sería caer en el conformismo, pero al mismo tiempo, menospreciar la victoria sería un error porque en el fútbol, y más en copas, ganar es lo que sostiene los procesos.
Lo fundamental es que, con ciertas virtudes, conseguimos sumar para meternos de lleno en la pelea por la clasificación la Copa Sudamericana. La victoria nos permite acomodarnos en el grupo y reafirma una premisa que es ley en las competiciones de la Conmebol: de local se tiene que ganar, sin importar cuán vistoso sea el trámite. Hacer de nuestra casa un fortín es la única manera de cimentar una verdadera aspiración continental, y anoche, afortunadamente, el equipo hizo la tarea.
Es aquí donde debemos adoptar una visión mucho más pragmática del resultado. Si miramos el retrovisor y somos honestos, este era exactamente el típico encuentro que antes Millonarios terminaba empatando o perdiendo por falta de jerarquía o desconcentraciones.
Es imposible no acordarse de los dolorosos juegos ante Bolívar y Palestino en la Libertadores 2024, donde dejamos escapar puntos vitales en escenarios que parecían controlables. Aprender a sacar adelante los partidos trampa, sufriendo cuando toca y asegurando el resultado, es un síntoma de madurez que mucha falta nos hacía.
Además, la manera en la que se destrabó el encuentro nos deja un detalle no menor. Haber asegurado el resultado con el gol de un jugador que venía siendo resistido y que no venía demostrando su mejor nivel, es un bálsamo. Esta situación específica nos habla de una resiliencia que puede terminar siendo la clave para el resto del semestre. Encontrar respuestas en el banco o en aquellos futbolistas que vienen bajos de confianza demuestra que el grupo está mentalmente fuerte y que todos pueden aportar en el momento menos pensado.
Ahora, la obligación es que este tanque de oxígeno copero sirva para despertar definitivamente en el torneo local. Este domingo nos espera un clásico durísimo ante América de Cali y luego tendremos una cita el jueves 23 de abril nuevamente ante nuestra gente; dos verdaderas finales donde necesitamos sumar los tres puntos en cada salida para sacudirnos en la Liga Betplay Dimayor.
No podemos dejar atrás nuestra clasificación, especialmente sabiendo que las matemáticas aún nos dan la posibilidad de meternos entre los ocho. Si replicamos esa resiliencia y el pragmatismo mostrado anoche, dar la pelea en ambos frentes es más que posible.




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