top of page

Un gusto volver a verte, Millonarios: fútbol, personalidad y +3


El triunfo 2-0 de Millonarios frente a Cúcuta dejó más que tres puntos. También dejó una sensación clara: cuando el equipo entiende lo que quiere su entrenador, tiene argumentos para imponerse.


El primer tiempo fue, sin rodeos, flojo. Millonarios tuvo la pelota, como suele ocurrir cuando juega en El Campín, pero le costó transformar ese dominio en peligro real. El equipo circuló el balón, buscó amplitud y trató de encontrar espacios, aunque muchas veces el ritmo fue demasiado lento para desordenar a un Cúcuta que se defendía con orden.


En ese tramo del partido faltó profundidad y, sobre todo, decisión en los últimos metros. El equipo parecía tener el control, pero sin la claridad suficiente para traducirlo en oportunidades. Era uno de esos partidos en los que la sensación en la tribuna era de paciencia, pero también de expectativa por ver cuándo iba a aparecer el golpe.


La diferencia llegó en el segundo tiempo. Millonarios salió con otra actitud. El equipo adelantó líneas, presionó mejor y empezó a recuperar la pelota más cerca del arco rival. Ese cambio de energía terminó reflejándose en el marcador con el gol de Rodrigo Contreras, el delantero que atraviesa un gran momento de confianza.


El tanto no solo abrió el marcador; también liberó al equipo. A partir de ahí, Millonarios jugó con más personalidad, entendiendo mejor los espacios y el ritmo que el partido pedía.


En ese momento se vio con más claridad la idea de Fabián Bustos; presión más alta, ataques más directos y un equipo dispuesto a asumir riesgos cuando tiene el control del juego.


El segundo gol, marcado por Beckham Castro en el tramo final, terminó de cerrar una victoria que se construyó más desde el carácter que desde el brillo.


No fue el partido más espectacular de Millonarios en el semestre. Pero sí uno que demuestra algo importante: este equipo, cuando logra interpretar lo que propone su entrenador y juega con convicción, tiene herramientas para imponerse. Además, el hincha vuelve al estadio con aquella sensación de 2023, cuando sabía que no saldría aburrido del estadio, sino lleno de ilusión y a gusto con le que vio durante los 90 minutos.


Y en una liga larga, esos partidos, los que se ganan entendiendo el momento y mostrando personalidad, muchas veces terminan marcando la diferencia.

Comentarios


  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Instagram Social Icon
  • YouTube Social  Icon
bottom of page