¡Uruguayo, uruguayo!



Héctor Walter Burguez Balsas no pudo celebrar un titulo con Millonarios, pero su talento y sobre todo su amor y entrega por Millonarios lo hicieron uno de los jugadores que siempre quedarán en la historia de Millonarios, no sólo por ser el arquero del mayor invicto del FPC con 29 partidos sin conocer la derrota, ni por tapar los últimos 15 minutos con una mano rota, Burguez escribió su nombre en la historia de Millonarios por enamorarse del club como un hincha más y quedarse en los momentos más complicados de la institución. Actualmente, Héctor es preparador de arqueros en el Barcelona de Guayaquil, pero no deja de estar pendiente del club de sus amores y por el que lo dejó siempre todo.

¿Recuerda cómo fue su traspaso a Millonarios?

Yo venía de México, de Morelia, había hecho una transacción en Uruguay por seis meses en Rampla Juniors, porque, en Morelia, no podía jugar por el cupo, por ello me fui a Uruguay donde tuve un muy buen nivel y fue ahí donde apareció la posibilidad de llegar a Millonarios y no lo dude. Uno sabía de la historia y lo que era el club a nivel mundial, y bueno, teniendo esa posibilidad no la quería desaprovechar; creo que fue lo más lindo que me pasó en mi carrera deportiva.

Usted debuta en un partido frente a Santa Fe, que gana Millonarios en los penales, ¿recuerda su debut?

Fue mi primer partido en El Campín, terminamos uno a uno. Recuerdo que Dudamel, que ahora está de técnico con Venezuela, me hizo el gol de penal, después, en esa época, los campeonatos se definan por penales y ahí tuve la fortuna de atajar dos y darle el triunfo a Millonarios, en el clásico, y arrancar con el pie derecho. Yo creo que ese fue un partido que siempre me va a quedar grabado en la retina.

¿Cuál fue su mejor momento con Millonarios?

Yo creo que todos son momentos ‘top’, creo que los buenos, los malos y los regulares siempre son lindos momentos porque yo siempre pensé que ponerme el buso de Millonarios para mí era un orgullo, una satisfacción y una gran responsabilidad, por la gran cantidad de arqueros que habían pasado, por la historia que tenía el club y, bueno, creo que un momento especial no hay, yo creo que todos son lindos, hasta los malos, porque uno siempre guarda cosas buenas de todos los recuerdos. Yo pasé cinco años con cosas lindas y con cosas feas, pero no me arrepiento de nada, al contrario, me siento orgulloso de haberme quedado en un momento complicado del club, cuando nadie quería venir y cuando nadie quería estar. Y bueno, este presente que Millonarios que vive hoy, a mí me llena de orgullo porque creo que aporté mi granito de arena en ese momento tan complicado que vivió la institución.

¿Por qué quedarse en un equipo que estaba tan mal?

Porque la gente me había brindado un cariño que no me habían brindado en ningún lado y yo creo que era el momento de retribuírselo, considero que la plata no es todo en la vida y no lo es todo en el fútbol, y bueno, me sentí con el compromiso y la obligación de quedarme. Nadie me obligo, fue una decisión que tome tranquilo, lo pensé con mi familia, estuvieron de acuerdo y, bueno, quería brindarle a Millonarios todo el cariño de la gente, porque al fin y al cabo Millonarios es tan grande por su hinchada. Su historia se la formó el club, sí, pero también la formó su gente, y si Millonarios hoy está donde está, es en el 90% por la gente. Nosotros íbamos a todos lados y la gente nos acompañaba, aunque el equipo no anduviera bien y hoy, sin duda, con el respeto que merecen todas las hinchas del fútbol colombiano, para mí la de Millonarios es la mejor, a lo mejor porque yo estuve ahí, porque la defendí, porque me lo demostraron siempre.

¿Qué se siente ser tan querido por la hinchada de Millonarios?

Yo siento orgullo, soy un privilegiado por haber entrado en el corazón de tanta gente haciendo lo que a mí me gusta, que es jugar al fútbol, que es atajar. Era pararme debajo del arco, en el Campín, y saber que la gente confiaba en uno, yo creo que no hay palabras para describir eso. Yo nunca salí campeón con Millonarios, que es la espina que me queda, pero le di muchas cosas a la institución, igual la institución a mí, pero esas son las cosas que me llevo, además, también el orgullo. Me encanta ir a Bogotá, me encanta ir al Campín y me encanta volver a encontrarme con la gente de Millonarios.

Todos lo vimos tapar con una mano rota, ¿cómo lo vivió usted desde la cancha?

Yo creo que fue una inconsciencia, un momento donde no habían más cambios para poder salir, la muñeca se partió, el dedo también se había roto, quedaban quince minutos y no habían más cambios y me quede, no medí las consecuencias, no medí tampoco el ser histórico por quedarme así. Me quede porque el equipo me necesitaba, porque creo que parado en el arco le podía dar más cosas que al salirme, y bueno, por suerte tuvimos la fortuna de que no patearon nunca al arco, al contrario patearon, pero muy fuerte, y nunca la enfocaron y bueno, esas son de las cosas que a mí me quedan en la retina, de haber jugado fracturado en un equipo tan grande como lo es Millonarios, y yo creo que a los chicos que se quedaban en esa época uno siempre trataba de volcar ese compromiso y ese orgullo, la responsabilidad de vestir una camiseta tan grande como lo es la de Millonarios.

¿De qué director técnico o entrenador de arqueros aprendió más?

De todos. Yo creo que fue un placer haber entrenado con tanta gente, tan buena y de tan gran nivel, Luis Gerónimo López, Eduardo Niño, que primero fuimos compañeros y después pasó a ser entrenador mío, de muchos entrenadores que he tenido, siempre les guardo un respeto grande, han sido grandes arqueros y el reconocimiento de los colegas también ha sido importantísimo. Pero con el que tengo amistad hasta el día de hoy es con Luis Gerónimo y con Eduardo porque somos coterráneos, somos de la misma edad y el haberlo tenido como entrenador; y la carrera que lleva hoy en la Selección Colombia es porque se lo merece, pues es un gran tipo y un gran profesional.

¿Cuáles fueron los mejores amigos que le dejó Millonarios?

Con Bonner hicimos una gran amistad que dura hasta el día de hoy, yo creo que con el ‘negro’ siempre tuvimos una relación muy especial y, bueno, estuvimos en un momento complicado de la institución y fuimos los abanderados de tenerla en un momento difícil. Con él todavía tengo una gran amistad, con muchos tengo también amistad, pero con Bonner es con quien la he mantenido más en el tiempo.

¿Cuál fue el delantero más difícil que enfrentó?

Preciado. Siempre era complicado para mí, con Leider uno se preparaba diferente porque en los clásicos era un duelo aparte, el tenía la virtud de hacer goles y era muy complicado porque a veces no la tocaba y la que tocaba la mandaba a guardar.

¿Cuál fue el delantero que tenia de ‘hijo’?

El ‘Gordo’ Valenciano. En todos los partidos que nos enfrentamos sólo me hizo uno, que ese uno no se olvida, porque fue el que me hizo cuando nosotros perdimos el invicto de 29 fechas, faltando dos minutos para terminar el partido en el Campín. Medellín nos ganó tres a dos y nos quitó el invicto, nos quitó la posibilidad de seguir luchando por llegar a la final de ese campeonato.

¿Cómo se preparaban antes de los partidos?, ¿cómo eran esos momentos previos en el camerino?

Siempre lo tratábamos de preparar con la misma tranquilidad para poder darle a los compañeros la serenidad necesaria, el peso de cada partido. Todos los partidos uno los prepara siempre de la mejor manera aunque habían tres, en su momento, que sabíamos que eran especiales, uno era el clásico, que no se puede perder, eso es lógico, después viene la gran rivalidad con Nacional y luego con América, hasta que se fue al descenso.

¿Tenía alguna cábala?

Sí. Me afeitaba antes de los partidos y entraba con el pie derecho a la cancha, eso lo he hecho siempre y lo mantengo ahora como entrenador, son cosas que a uno le quedan en las costumbres de cada día.

Un mensaje para la hinchada de Millonarios en estos 70 años...

Un abrazo y que se les extraña un montón, en verdad estoy pendiente del equipo a pesar de no estar ahí, me alegro de que sigan creciendo, de que cada día sean más grandes. El sueño es llegar algún día a dirigir, como entrenador o en alguna función del equipo, espero que se puedan dar. Saben que acá tienen un hincha más.

#HéctorBurguez #70Años

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