Empate en El Campín que deja un sabor amargo para las Embajadoras
- Mateo Organista Márquez

- hace 5 minutos
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Arrancó la fiesta de los cuadrangulares y el sueño de la estrella con el corazón en la mano. Anoche, sobre las 6:00 p.m., el césped del estadio El Campín fue testigo de un vibrante encuentro entre Millonarios e Internacional de Bogotá. El Cuadrangular A de la Liga Femenina comenzó con un amargo empate 2-2 entre las dos escuadras de la capital de la república que sabe a frustración tras dejar escapar puntos vitales en nuestra propia casa.
El partido no pintaba fácil, pero la desatención se pagó carísima. Corrían los primeros compases del juego cuando el libreto se rompió por una desconcentración defensiva: Internacional de Bogotá sorprendió con un pase filtrado a la espalda de nuestras zagueras, y la delantera Wendis Cabrera no perdonó, definiendo para poner el prematuro 0-1 que silenció momentáneamente el coloso de la 57.
A partir de ahí, el trámite fue un monólogo albiazul. La posesión del balón perteneció mayoritariamente a las dirigidas por Angie Vega, quienes se adueñaron de la mitad de la cancha, tocando y buscando los espacios. Sin embargo, el gran pecado de nuestras azules fue la nula efectividad y la falta de peso en el último cuarto de cancha; dominábamos el mapa, pero sin lastimar a la visita.
La única opción clara y con pergaminos de peligro para el cuadro embajador llegó recién al minuto 38: una jugada rápida que encontró a Lina Gómez perfilada de cara al arco, pero sacó un remate tibio y mal definido que la experimentada arquera rival, Vanessa Córdoba, controló sin mayores inconvenientes. Nos fuimos al descanso con la impotencia reflejada en las caras de nuestras jugadoras.
El complemento empezó con otra actitud. Las azules salieron con el cuchillo entre los dientes y avisaron rápido: al inicio del segundo tiempo, Karina Valencia tuvo el empate en sus botines con un disparo furioso que llevaba como objetivo la red, pero la guardameta rival voló de manera providencial para desviar el balón al tiro de esquina.
Tanta insistencia terminó teniendo su premio. En una jugada de puro talento y viveza, Liana Salazar se metió al área a pura gambeta y desparramó rivales hasta que no le quedó de otra a la defensa que derribarla. ¡Penal indiscutible! Con la frialdad que la caracteriza, Kelly Restrepo asumió la responsabilidad desde los once pasos y, con un cobro soberbio, infló la red para decretar el merecido 1-1.
El equipo azul de la capital empujaba por el segundo y parecía que el partido se volcaba a nuestro favor. Pero cuando el reloj agonizaba y el esfuerzo físico cobraba factura, llegó el balde de agua fría al minuto 85. Otra vez Wendis Cabrera, la pesadilla de la noche, se inventó un remate potente, seco e inalcanzable para nuestra portera, poniendo el sorpresivo 2-1 que parecía sentenciar la tragedia en casa.
Pero este equipo tiene jerarquía, tiene casta y no baja los brazos jamás. Cuando el cronómetro marcaba el 89' y la desesperación se apoderaba de la hinchada, se tejió una joya de jugada colectiva: una combinación magistral entre Liana Salazar y Lina Gómez rompió el cerrojo defensivo y dejó habilitada a Karina Valencia, quien con el corazón en la mano empujó el balón al fondo de la red para decretar el 2-2 definitivo.
Nos queda un sabor agridulce en el paladar. Queda ese alivio enorme por haber evitado la derrota en el último suspiro, pero nos invade una profunda decepción por haber cedido dos puntos de oro jugando en casa, en una instancia donde hacernos fuertes de local era un mandato innegociable.
No hay tiempo para lamentos ni para bajar la cabeza. La próxima jornada de este apretado cuadrangular nos obligará a pasar la página rápidamente y corregir los errores defensivos, porque a las dirigidas por Angie Vega les espera una prueba de fuego: visitar a Atlético Nacional en condición de visitante.




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