Jugadores, ya es hora de asumir responsabilidades y hablar en la cancha
- Mateo Organista Márquez

- 29 ene
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Este grupo de jugadores se acostumbró a perder. Nunca pudieron representar como corresponde a la camiseta más prestigiosa del fútbol colombiano. Se la han pasado pidiendo disculpas luego de cada derrota, ya sea en la rueda de prensa o en las zonas mixtas. Vamos para nuestro tercer director técnico en menos de seis meses y ellos no han tenido la jerarquía ni los huevos de sacar esto adelante a pesar de las dificultades.
Han cometido mil errores que se han pagado carísimo. Se han entregado antes de tiempo. Se han rendido en plena competencia, así tengamos todo a nuestro favor y dependamos de sí mismos. Algunos nunca dieron la cara, ni pusieron el cuerpo adentro de la cancha; y a la mayoría les falta espíritu para evitar que Millonarios se hunda en esta grave crisis deportiva en la que los mayores culpables son los directivos, pero donde ellos tampoco se libran.
Son imperdonables los años futbolísticos que nos han hecho pasar. No hay forma de justificar lo espantoso e irrespetuoso para la enorme historia de este club lo que han demostrado en el campo desde el segundo semestre del 2023 hasta el día de hoy.
Hemos perdido todo lo que jugamos. Fracasamos absolutamente en todos los objetivos que tuvimos durante estos años. Algunas derrotas fueron vergonzosas por las formas y los rivales que enfrentamos. La mayoría de eliminaciones han sido crueles y dolorosas. Después de cada golpe siempre ha habido una fea sensación de que esto no será lo último; en donde cada decepción se ha venido dando uno tras otro, sin jamás encontrar una reacción a tiempo para intentar evitarlo.
La camiseta de Millonarios no es una prenda más; es un símbolo que exige honor, sacrificio y, sobre todo, resultados. Las palabras en los entrenamientos cuando la gente los va a buscar o en las entrevistas, ya no bastan. Es hora de que todo ese trabajo del que hablan se traduzca en buen juego, entrega total y victorias contundentes. La hinchada espera hechos, no promesas. ¡Demuestren en la cancha por qué merecen vestir la azul!




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