Los ojos del hincha: Tres minutos para el olvido



Ayer fue un partido para el olvido, fue un partido raro, un partido táctico, partido que paso de lo dulce a lo amargo.


El partido comenzó jugado según los expertos tácticamente, pocos espacios, los sistemas defensivos dominaron los ataques, solo Millos se acercó al arco rival con un tiro libre que pasó cerca al vertical.


Millonarios lució sin ideas, no hubo sucesión de pases, no se encontraban líneas de pases con progresión al ataque, nuestros extremos fueron controlados y nuestro goleador no tuvo una sola oportunidad de gol.


En el segundo tiempo el América trató de realizar el mismo trabajo, pero Gamero cambió los extremos y fue así que llegó el gol azul de un centro de Rodríguez que encontró a Silva en posición de 9 y que en doble remate primero con un cabezazo y en el rebote la acomodó en el fondo del arco rival consiguiendo la ventaja y ese sabor dulce de pensar en una victoria de visitante comenzando los cuadrangulares y contra este rival.


Luego de ese momento, partido controlado, Millonarios movió sus fichas para cerrar el partido, pero llegaron los tres minutos de terror en el área albiazul; primero una jugada de pelota quieta, Murillo en un error realizó un penal al golpear la pelota con la mano en una jugada que no representaba peligro, penal convertido y el 1 - 1.


El rival se animó con el empate y Millos no mostró esa jerarquía que se necesitaba en ese momento ya que los a jugadores que podían darle manejo al balón en esa situación como lo son Silva y Ruiz, habían sido sustituidos.


Luego llegó el minuto 88, y nuestro portero cometió un error monumental al salir a cortar un balón sin necesidad y distancia, no controló el balón y se la dejó a un jugador rival que solo tuvo que empujarla para el 2-1, ahí la desazón y el sabor amargo de la derrota.


El partido se perdió, sí, nos duele, sí, pero no nos quedemos ahí, apoyo total al equipo, se perdió una batalla y no la guerra, respaldemos al equipo, vibra positiva, y que el jueves en el Campín el equipo se sienta más respaldado y más unido que nunca con su hinchada. Vamos por el título, pero paso a paso, se vale soñar.


Manuel Peñuela