Sin ambición, no hay ilusión
- Nicolás Cruz
- 25 jul
- 2 Min. de lectura

Millonarios debutó en el segundo semestre del 2025 con una derrota horrorosa ante La Equidad en Techo. Fue un golpe directo a la ilusión de todos nosotros, los hinchas, que veníamos molestos desde el semestre anterior y que ayer terminó de confirmar lo que ya era evidente: un equipo que no ilusiona, no planifica y lo más grave, no compite.
Los dirigidos por David González tuvieron un penal a favor al minuto 6, jugaron 45 minutos con un hombre de más y aún así fueron incapaces de ganar. Lo que alguna vez fue un equipo que intentaba imponer condiciones, hoy es uno que deambula sin ideas, sin jerarquía y sin respuesta en los momentos clave.
Desde la eliminación contra el rival de patio, la relación entre Millonarios y su hinchada se quebró. Ese día se perdió algo más que un clásico: se rompió el vínculo emocional entre un equipo que en medio de todo, parecía encontrar una idea y una hinchada que creyó en ella. Desde entonces, no ha habido un solo gesto, ni en lo deportivo ni en lo institucional, que apunte a reconstruir esa confianza.
El tiempo entre el cierre del semestre anterior y el arranque de este era ideal para reconstruir el proyecto deportivo con cabeza fría y corregir el rumbo. Pero la dirigencia volvió a demostrar su falta de ambición: reaccionaron tarde y mal. Permitieron la salida de dos referentes como Montero y Falcao, y llegaron incorporaciones que están lejos de ser soluciones. El nuevo arquero, De Amores, ni siquiera ha debutado por no estar en óptimas condiciones, y los extremos que sí jugaron (Mosquera y Castro) dejaron más dudas que certezas.
A esto se suma que no se reforzaron las posiciones más urgentes: no hay un ‘9’ de jerarquía (aún esperan a que Leo Castro se recupere), ni un volante que cree juego, ni un '5' que ordene, las bandas siguen sin recambio y el panorama es exactamente el mismo que tantas veces se ha criticado.
Y mientras tanto, tanto jugadores como cuerpo técnico repiten el discurso que se ha convertido en el "cassette" de los últimos tiempos: “Pedimos disculpas”, “Tenemos que mejorar”, “Sabemos que no jugamos bien”, "Prometemos salir campeones". Un libreto vacío, sin consecuencias y sin avances; porque lo realmente preocupante es que no se ve mejora alguna. El hincha escucha siempre lo mismo, pero pareciera que cada partido es una decepción nueva.
Es justo que hoy la hinchada esté inconforme. Que decida no asistir al estadio, que no compre productos oficiales, que no se abone; porque si desde el club no hay ambición, no se puede esperar ilusión del otro lado. La gente se cansa y el desgaste no es solo deportivo: es emocional.
Millonarios hoy es un equipo sin respuestas, sin jerarquía y sin liderazgo institucional. Más allá del técnico, el verdadero problema es la falta de visión de quienes manejan el club. Mientras no haya ambición desde arriba, el panorama no va a cambiar. A la dirigencia, al cuerpo técnico y a los jugadores les digo: no pidan paciencia. A los hinchas: expresen su molestia hasta que nos devuelvan lo que verdaderamente nos pertenece.
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