Una derrota imperdonable: Millonarios y una deuda con su hinchada
- Mateo Organista Márquez

- hace 5 horas
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Lo ocurrido el sábado 14 de marzo en la ciudad de Tunja no tiene atenuantes. La caída de Millonarios ante Boyacá Chicó no solo representa una pérdida de puntos, sino una falta de respeto hacia los miles de aficionados que se desplazaron para teñir de azul las tribunas del estadio La Independencia. Ver a una hinchada entregada, que recorre carreteras y llena escenarios ajenos, contrasta dolorosamente con la actitud displicente y la falta de jerarquía mostrada por el equipo en el campo, especialmente durante un primer tiempo donde la pasividad fue la protagonista absoluta.
La actitud de los jugadores en la primera mitad fue, sencillamente, impropia de una institución con la historia de este club. No se puede salir a especular ni a caminar la cancha cuando se tiene la responsabilidad de asegurar un lugar entre los ocho. Esa falta de intensidad y de compromiso competitivo dejó al equipo vulnerable ante un rival que, con mucho menos presupuesto pero con mayor determinación, supo capitalizar las falencias de un conjunto embajador que pareció haber olvidado lo que se estaba jugando en tierras boyacenses.
Tras este resultado, el panorama de clasificación se ha tornado crítico. El margen de error se agotó y el calendario que se avecina es verdaderamente exigente, con enfrentamientos directos ante Atlético Nacional y Once Caldas. Estos equipos lideran hoy la tabla de posiciones de la Liga Betplay Dimayor 2026-I y representan obstáculos mayúsculos para un Millonarios que viene golpeado anímicamente. De ahora en adelante, cada partido debe asumirse como una final auténtica; no hay espacio para medias tintas si se quiere evitar el fracaso rotundo de quedar fuera de los cuadrangulares por segundo semestre consecutivo.
La urgencia de sumar puntos es aún más apremiante debido a la inminente llegada de la Copa Sudamericana en el mes de abril. Con el inicio del torneo continental, el cuerpo técnico se verá obligado a implementar rotaciones para gestionar las cargas físicas de una nómina que empezará a competir cada tres días. Si el equipo no logra asegurar un colchón de puntos significativo antes de que el calendario de "miércoles y domingo" se instale, la presión será insoportable y el riesgo de descuidar ambos frentes se convertirá en una realidad peligrosa.
Es momento de que el plantel haga una autocrítica profunda y entienda que la camiseta de Millonarios exige una entrega total desde el primer minuto. La fidelidad de la gente, que ayer volvió a demostrar ser de las mejores del país, merece ser correspondida con fútbol y, sobre todo, con actitud. Restan batallas definitivas y el margen de maniobra es mínimo; el equipo debe recuperar su identidad y su espíritu combativo de inmediato si no quiere ver cómo una temporada más se escapa entre la irregularidad y la desidia.




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