Crónica de una muerte anunciada
- azultotalredactor
- 29 ene
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No hubo sorpresas, solo la confirmación de un final que todos —ya fuera por omisión o por cansancio— veíamos venir. Tras la derrota en Pasto, Hernán Torres deja de ser el técnico de Millonarios. Se cierra un ciclo que, más que evolución, mostró el desgaste de una idea que no logró engranar.
Un equipo a la deriva
El Millonarios de los últimos partidos fue un equipo sin ideas, carente de fútbol de asociación y sumamente vulnerable en defensa. La derrota frente al Deportivo Pasto no fue un accidente; fue la consecuencia de un rival que, por momentos, lo superó con claridad. Las cifras no mienten: seis goles recibidos en apenas tres partidos.
La base de esta crisis defensiva radica en errores sistemáticos: entregas erráticas del balón, un repliegue defensivo deficiente tras la pérdida de la pelota y una fragilidad alarmante en el juego aéreo. Quien asuma las riendas del equipo tendrá que trabajar contra reloj, pues el tiempo no perdona.
Los retos inmediatos
En el ambiente quedan interrogantes que, por el bien de la institución, deben resolverse pronto. Recuperar el juego colectivo, establecer una identidad clara de juego, fortalecer la unión del grupo y corregir las falencias en las pelotas detenidas son prioridades absolutas. Estamos a poco más de un mes del compromiso en la Copa Sudamericana y el equipo debe demostrar que está a la altura de su historia.
A pesar del presente, la materia prima existe. Millonarios cuenta con elementos suficientes para conformar una nómina competitiva; el reto será encontrar a alguien capaz de explotar el potencial de cada jugador, tanto en lo individual como en lo colectivo.
La hinchada: El único faro
Mención aparte merece la hinchada en Pasto. Aplausos de pie para esa filial que, desde el recibimiento en el hotel hasta el último minuto en el estadio, hizo sentir al equipo como local. A quienes viajaron más de 20 horas en bus y a los que volaron para cumplir la cita: ustedes representan la esencia de Millonarios. Un amor incondicional que sobrevive a las circunstancias y a los resultados.
Gratitud y despedida
Al profesor Hernán Torres: personalmente, nunca pude insultarlo. Si bien era partidario de su salida, la ingratitud no tiene cabida aquí. Gracias por la "14", por devolvernos la esperanza en aquel entonces y por lo que significó ese título para una generación que, como la mía, nunca había visto a Millonarios levantar una estrella.
Usted siempre ocupará un lugar en las páginas doradas del club. Por mi parte, preferiré que el recuerdo de este segundo ciclo se desvanezca para preservar intacto el legado del primero. Muchas gracias y éxitos en sus proyectos venideros.




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