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Millonarios 2026: retos, exigencias y un semestre sin margen de error


Millonarios finalizó la pretemporada en el sur del continente con una derrota 1-0 ante River Plate y un empate 0-0 frente a Boca Juniors en La Bombonera, dejando sensaciones encontradas. Más allá de que se trate de partidos amistosos, el contexto del semestre que se avecina obliga a mirar estos resultados con atención, en un año que no admite margen de error.


Uno de los primeros retos del 2026 será encontrar un once inicial que logre consolidar al equipo en la parte alta de la tabla, con el objetivo de llegar con mayor tranquilidad al primer gran desafío del año: el partido en Medellín por la Copa Sudamericana, programado para el 4 de marzo.


Los amistosos ante River y Boca mostraron dos caras similares de un mismo problema. Frente al equipo argentino de Núñez, Millonarios fue superado física y tácticamente, con un mediocampo desbalanceado y pocas respuestas colectivas. Ante Boca, en cambio, hubo mayor orden y solidez defensiva, pero volvió a quedar en evidencia la falta de peso ofensivo y de claridad en la última parte de la cancha. Se sostuvo el cero, sí, pero a costa de sufrir demasiado.


Es cierto que hay incorporaciones que ilusionan. Mateo García mostró despliegue y carácter; Darwin Quintero dejó pinceladas de jerarquía, y Rodrigo Ureña aportó orden y personalidad en un escenario exigente como La Bombonera. Sin embargo, también quedó claro que varios de ellos aún están solos en su rol, que el equipo sigue corto en nombres en la zona defensiva y que todavía no aparece el equilibrio entre intensidad, juego y profundidad.


Ahí aparece el gran reto de Hernán Torres para este año: construir un equipo que no solo compita, sino que imponga condiciones y tenga una identidad clara de juego. La excusa del armado tardío ya no existe; el cuerpo técnico contó con una amplia pretemporada, avaló refuerzos y conoce perfectamente el contexto.


El 2026 no admite medias tintas. Millonarios necesita superar esa fase de la Copa Sudamericana no solo por lo deportivo, sino por lo simbólico: quedar eliminado en marzo sería un golpe durísimo para un club que hace años no logra consolidarse en el ámbito internacional. Y, a nivel local, la obligación es clara: pelear el título. Cualquier otro resultado será leído como un fracaso.


La hinchada, como siempre, ya hizo su parte y respondió con la venta de abonos en pocos días. Ahora el equipo está obligado a devolver en la cancha lo que recibe desde la tribuna. Ya no alcanza con orden, sacrificio o discursos de proceso: Millonarios necesita resultados y una identidad reconocible. El 2026 ya empezó y esta vez, más que promesas, el club debe responder.

 
 
 

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