Millonarios deja señales de madurez con un empate en La Bombonera
- Lorena Buitrago
- 15 ene
- 2 Min. de lectura

No todos los empates son iguales, y mucho menos cuando se juegan en La Bombonera. El 0-0 ante Boca no fue un simple resultado de pretemporada; fue una declaración de intenciones de un Millonarios que empieza a entender qué tipo de equipo quiere ser en 2026. Sin estridencias, sin discursos grandilocuentes, pero con una solidez que invita al optimismo.
El equipo dio un paso adelante respecto al partido anterior de la gira. Esta vez no fue ingenuo ni se dejó arrastrar por el contexto. Millonarios se plantó con orden, con una idea clara y con una madurez que muchas veces se le reclamó en escenarios internacionales. Supo sufrir, porque en La Bombonera siempre toca hacerlo, pero lo más importante es que no se descompuso. Defendió en bloque, cerró espacios y obligó a Boca a intentar desde donde menos daño podía hacer.
Hay una señal clave que dejó este partido: Millonarios ya no corre detrás de la pelota sin sentido. La presión fue más inteligente, el equipo eligió mejor los momentos para saltar y, cuando tocó replegar, lo hizo con disciplina. Eso no es casualidad; es trabajo. Y es una buena noticia pensando en lo que viene.
El arco, claro, fue un punto alto. Pero reducir el empate a una gran actuación del arquero sería injusto. Hubo solidaridad defensiva, ayudas constantes y una sensación colectiva de que todos sabían qué hacer cuando el rival apretaba. Ese es el tipo de partidos que, aunque no se ganen, construyen carácter.
En ataque, Millonarios mostró poco, es cierto, y ahí está el gran desafío. Falta mayor claridad en los últimos metros y mejor toma de decisiones cuando se pisa campo contrario. Pero incluso en eso hubo un mensaje positivo: el equipo no se partió por ir a buscar algo que el partido no pedía. Entendió el contexto, algo que históricamente le ha costado en el plano internacional.
Este empate no se celebra como un título, pero sí se valora como una señal de crecimiento. Millonarios compitió, resistió y salió de La Bombonera con el arco en cero y la sensación de haber hecho las cosas bien. En enero no se ganan campeonatos, pero sí se empiezan a formar equipos. Y este Millonarios, al menos, empieza a parecer uno.




Comentarios