top of page

En un equipo como Millonarios, sufrir no puede ser la regla


Millonarios sumó tres puntos en El Campín tras vencer a Boston River con un gol agónico al minuto 84. En el papel, el resultado sirve: es Copa Sudamericana, es fase de grupos y cada victoria cuenta. Pero en el juego, en las sensaciones y en la forma, el balance deja más dudas que certezas.


Porque no es normal, ni debería ser aceptable, que un equipo como Millonarios termine sufriendo de esa manera ante un rival que, por largos tramos, le cedió la iniciativa. Boston River no fue un equipo que asfixiara, ni que dominara. Fue, más bien, un rival ordenado, sí, pero limitado, que esperó y que incluso le entregó la pelota a un Millonarios que no supo qué hacer con ella. Y ahí está el problema de fondo.


Millonarios pudo tener el control, pero no la claridad. Manejó la posesión, pero no generó peligro real durante el partido. Se le vio impreciso, apurado, por momentos desesperado. Como si la ansiedad le ganara a la idea.


El gol al 84’ termina maquillando una actuación que, siendo honestos, estuvo lejos de lo que se espera de este equipo. Porque sí, ganar sobre la hora puede leerse como carácter, como insistencia y, de hecho, el gol fue un total grito de desahogo, pero también puede ser síntoma de falta de soluciones. Y hoy parece más lo segundo.


Este tipo de partidos son los que, en instancias más avanzadas, se pagan caro. Porque no siempre habrá tiempo para rescatarlo al final. Porque no siempre el rival va a perdonar. Porque no siempre la moneda caerá del lado azul.


Millonarios tiene con qué jugar mejor, tiene un director técnico mucho más claro. Tiene con qué imponer condiciones sin sufrir innecesariamente. Por eso, más que celebrar el resultado, este partido debería encender alarmas. Se ganó, sí. Pero así, cuesta creer.


Comentarios


  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Instagram Social Icon
  • YouTube Social  Icon
bottom of page